
Uno se da cuenta a medida que va pasando lo que denominamos ‘tiempo’ (que no es cuestión de segundos, ni de dias, ni tan siquiera hablamos de años) de que poco a poco va perdiendo el respeto a sí mismo. Llega al stop paralizador en que se ve todo desde otra perspectiva; desde el suelo, y ya ni siquiera vives sino para los demás, dejando atrás todo lo que brilla en el interior desde la inocente infancia hasta hoy… apagándose. Consumiéndose. Uno se abandona por completo dejándose caer en deseos ajenos, en inquietudes impropias, tendido en la mano del vecino. Cuando se advierte que existe una necesidad de sacar fusiles, entonces uno se arrepiente de haberse olvidado de sí mismo. Descayéndome del vacío. Dándome la vuelta. Cayendo en mí.
[ anouk ]
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