martes, 21 de noviembre de 2006

leo desde aquí


Se asomaba en la baranda de su terraza dejando caer por propio peso cada centímetro de su cuerpo, dejándolo así colgando fuera, dándose al destino que la empujaba al vacío. Llevaba el vestido destripado a garras, el pecho al aire y el pelo suelto despeinado. La noche venía a arrebatarle el silencio y sus lágrimas, que a esas horas ya resbalaban, mientras sus sollozos estremecían a las estrellas, que observaban atónitas desde muchos pisos más arriba, desde el ático del cielo, desde el ensueño iluminado. Tenía el llanto desconsolado, estaba fuera de su razón, inmersa en sus gritos de desespero. Debilidad descontrolada que le hizo caer. Perdió su partida.

Su propio grito la despertó. Se echó a llorar dando gracias a Dios. Titiritaba.
Eso es lo que ella le contaba hoy...


[ anouk ]

No hay comentarios: