martes, 21 de noviembre de 2006

tu ombligo


Pena inmensurable esculpida en nuestras fachadas de tonos grisáceos, como edificaciones de hormigón. Entre hogueras se consume el tiempo que no nos va a volver a ver pasar. Luces que ya se apagan. Almas errantes que se dan media vuelta y desaparecen en la niebla. Pájaros que se echan a volar. Hormigas que se echan, pero a llorar. Y decide el sol no volver a salir jamás con tal de no ver que en este mundo que tan sólo es de nadie, se respira mejor incluso debajo de las olas que guardan unicornios y puentes deseosos de que alguien les atraviese la espina dorsal, mucho más profundo que el fondo del mar, donde se perdió hace siglos una llave. ¿Cómo será el mundo del fin del mundo? La vulnerabilidad, el temblor de la tierra, el sonido estridente de los zuecos en la noche. Quisiera saber por qué jamás nunca nadie encuentra el camino de regreso a casa. Será porque quizás no exista tal casa, si no es dentro de uno mismo, lugar donde se arropa uno a su propio terciopelo para mecer su cuna.

Como en uno mismo, no se está en ningún sitio, la verdad. Sin embargo, yo insisto en quedarme a dormir siempre en casa ajena, como cuando se es niña. Ya más crecidita, la opción que más me entusiasma es quedarme dormida en tu abrazo.


[ anouk ]

cruzar el silencio


Alba de conciencias. De conciencias y de cuerpos erguidos que desprenden el calor propio de unas siluetas sombrías que descansan sobre una superfície horizontal totalmente blanca, pura; nada. Están inmóviles, uniformes, homogéneas y simultáneas. Ojos semi cerrados, mente abierta. Calma y silencio. No existen las palabras, amor, y sin embargo estas almas se hablan. Nuestro idioma es mucho más complejo, profundo, fuerte, significante, valioso. Eso es lo que puede triunfar sobre nosotros. Ensoñación profunda. Lago cristalino. Playas de arena con sus huellas de pasos.

Acabo con una respuesta silenciosa. Al fin y al cabo, mil cosas son una; todo vuelve a su orígen. Hay personas que han emprendido una aventura, la escalada al mismísimo cielo.




Silencio.

Silencio y Nada. Lo es Todo


[ anouk ].

la ventana azul


Empecé a vivir un 20 de enero de mil novecientos ochenta y medio, en Barcelona. Inmediatamente me dí cuenta de que el V.E.L.T. (vivir en la Tierra) no iba mucho conmigo, así que creé mi mundo paralelo, el WELT ('mundo' en Alemán) donde me paso el dia holgazaneando, y donde no escucho los chillidos de Naide. A consecuencia de la primera bofetada hice el Bachillerato y más tarde trabajé en una consultoría de Recursos Humanos, donde duré una semana. Colaborando en diversos lugares me fuí sacando unos dinerillos y ya tenía para nada, y con eso iba tirando, cargándome de deudas, como es lógico. Poco a poco voy decartando la idea del VELT. Salto cada noche por la tapia y traspaso la ventana azul, donde la vida es algo más tranquila y apacible. Lo único que hay que hacer es disfrutar de todo y de nada.

- ¿Es la vida? Que se ponga


[ anouk ].

saeta de los arrojados


¿Qué ocurriría si no existiese el tiempo?
No cabría la posibilidad de que alguien se adelantara a él.


Existe un aura irracional que ha viajado en muchos vagones de tren hasta llegar a nuestros dias, y es la tristeza internacional causada por el desinterés y la deshumanización (íntimamente relacionados) de la humanidad. No hacemos uso de nuestras habilidades y posibilidades, ya que el esfuerzo personal dejó de existir desde que el hombre de dió cuenta de que fué arrojado involuntariamente a este lugar. Me sorprende el desinterés de las nuevas generaciones a hacer algo por adelantarse al tiempo, por saber, por aprehender. ¿Dónde están ya las inquietudes? Estar por estar no sirve de nada. De nada.


[ anouk ]

palabreando


Si bien es claro que la palabra es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la escucha, el que pronuncia debe siempre haber aprendido a ordenarla en una oración antes de emitir los sonidos en excelente configuración acústica que asociaremos después con la idea preconcebida de lo comunicado, su significado (cabe decir que a veces el silencio es mucho más elegante que decir cualquier estupidez).

Muchas veces con la palabra encubrimos el pensamiento, lo ocultamos. No por vergüenza o cansancio, sino porque nos pertenece como lo hace nuestra propia razón. Como dijo el poeta y dramaturgo alemán, Goethe, "se tiende a poner palabras allí donde faltan ideas". Yo creo que también acontece viceversa. Un cúmulo de ideas puede dejarte falto de palabras. Hay cosas que no sabré expresar nunca con un idioma. Sobretodo todas aquellas ideas que considero que no hay palabra que las defina con exactitud.

Qué calor hace...


[ anouk ]

sin todos mis respetos


Uno se da cuenta a medida que va pasando lo que denominamos ‘tiempo’ (que no es cuestión de segundos, ni de dias, ni tan siquiera hablamos de años) de que poco a poco va perdiendo el respeto a sí mismo. Llega al stop paralizador en que se ve todo desde otra perspectiva; desde el suelo, y ya ni siquiera vives sino para los demás, dejando atrás todo lo que brilla en el interior desde la inocente infancia hasta hoy… apagándose. Consumiéndose. Uno se abandona por completo dejándose caer en deseos ajenos, en inquietudes impropias, tendido en la mano del vecino. Cuando se advierte que existe una necesidad de sacar fusiles, entonces uno se arrepiente de haberse olvidado de sí mismo. Descayéndome del vacío. Dándome la vuelta. Cayendo en mí.


[ anouk ]

leo desde aquí


Se asomaba en la baranda de su terraza dejando caer por propio peso cada centímetro de su cuerpo, dejándolo así colgando fuera, dándose al destino que la empujaba al vacío. Llevaba el vestido destripado a garras, el pecho al aire y el pelo suelto despeinado. La noche venía a arrebatarle el silencio y sus lágrimas, que a esas horas ya resbalaban, mientras sus sollozos estremecían a las estrellas, que observaban atónitas desde muchos pisos más arriba, desde el ático del cielo, desde el ensueño iluminado. Tenía el llanto desconsolado, estaba fuera de su razón, inmersa en sus gritos de desespero. Debilidad descontrolada que le hizo caer. Perdió su partida.

Su propio grito la despertó. Se echó a llorar dando gracias a Dios. Titiritaba.
Eso es lo que ella le contaba hoy...


[ anouk ]

locuras


El pensamiento políticamente correcto y la escasez de ironía se encargan de mandar a los soñadores al basurero más cercano. ¡Que viva la apología entusiasta de lo detestado, o nos pasaríamos el día llorando! Nadie tiene un plan para arreglar el mundo, ¿verdad? Ya me lo temía...
Pierdo la razón con una mente lúcida, la simpatía desbordante, un humor sutil e inteligente y la gentileza.

[ El auténtico vértigo es la ausencia de locuras ]


El sentimiento de serlo todo y la evidencia de no ser nada lo será todo siendo eso... nada.


[ anouk ]

desde el exilio


Contemplaba con ojos vueltos la locura de sus días y tan sólo le quedaba considerar la opción del abandono. Había oído mucho hablar sobre la muerte, pero todo eso le aterraba como para poder afrontarlo. De un modo u otro iba a seguir siendo la más gallina de todos. La vida y la muerte, qué más le daba, y sin embargo, de algún modo, prefería seguir viéndose muerta en vida. Así que decidió exiliarse, a modo de simulacro, allí donde las hojas caían durante todo el año, sin exclusividades de un otoño color tierra, allí donde el sol salía poco, pero cuando lo hacía brotaban del suelo al metro los rosales, allí donde cada empaño de rocío le servía para saciar la vejez que caía lentamente sus pies descalzos de amapola magullada. Donde, por fin, podía respirar sin tener que devolver el favor. Después de ese momento, dio de baja a sus costumbres estúpidas, tales como dormir de lado los días pares y boca arriba los impares, aplastar las gotas con la yema de los dedos, retorcerse el pelo hasta dolerle el cuero cabelludo o evitar pisar las baldosas ralladas del paseo marítimo, para dar paso a otras nuevas costumbres tal vez aún más estúpidas. Se quedó sola y hacía frío, pero era libre como las bestias que frecuentaban su locura crepuscular, a quienes siempre había envidiado. Su gozo en un pozo. La foto salió movida. Meses más tarde nadie fue a verla, o eso predicaban los Beatles. Recuperación y pérdida de un suspiro. Un tiempo central, una columna de humo y una caricia que jamás se le dio.
Y allí arriba, como amantes enterrados en la nieve, se dedicaban a salir a frotar a las estrellas en cada atardecer para que brillasen con intensidad las noches de mal augurio y ofrecer guía al desamparado. Ella y su tristeza, y viceversa. Llora. Llora.


[ En nuestro mundo, los peces calzan botas de punta, los leones se depilan las ingles, los osos se empastan las caries y tú y yo nos subimos las gafas. Entro y pregunto por Palmiro, gran entusiasmo en mi vida. Aquí meñique tuerto estableciendo conexión... ]l B-30, girar la esquina de la plaza y tomar


[ anouk ]

algún retrato


Sigo dando de lado al terrible verano y a su extroversión y dinamismo, muchas veces de postín. Sigo leyendo diálogos de una novela saltando, inconscientemente, las aclaraciones entre guiones. Reconozco que sufro de amnesia juvenil y de impuntualidad. Adoro el frío (¿qué puede esperarse de una esquimal?). Me ponen muy nerviosa las personas que no concretan. Me apasiona vivir, dormir y beber agua cuando tengo mucha sed. Soy pesimista pero alegre. Me rio a carcajadas con las ironías y lloro con mucha facilidad. Alabo las muestras de humildad y la gente sin prejuicios. Sueno convincente aunque dudo en todo momento. Necesito mi espacio vital con contundencia aunque necesito de tu presencia como ninguna otra cosa en el mundo. Impulsiva y caprichosa, exagerada para reír, llorar, amar... Adicta al silencio y a los abrazos. Me fastidian las personas que hablan cuando no tienen nada que decir. Me gusta perder el tiempo observando a la gente y ganarlo escuchando conversaciones ajenas. No me muerdo las uñas pero tengo fijación por las cejas cada vez que decido dejar de fumar. La de la fotografía... seré yo el 31 de Diciembre, contigo, en París.


[ anouk ]

mañana, lluvia o viento


De que se acabe el mundo, y su todo,
y no volvamos ni siquiera a ser
lo que somos; ni lo que seremos.

De que ya no te tenga en mí,
ni vuelva siquiera a tenerte en mi recuerdo.
Que ni siquiera pueda retenerlo.

De que se vaya el sol que nos da la vida
y nos invada la luna, llorando desconsuelo,
que nos quiera para ella como ninguna.

Tengo miedo de lo que viene y va,
porque después de morir mi alma una vez,
no le deseo esta muerte ni a mi peor enemigo.

Entonces... aquí hasta que se apague mi yo.


[ anouk ]

desde el aire

En algún momento de su ansiada, precipitada, nerviosa e inocente existencia, se hacía pequeña al ver hincharse su alrededor. Como un globo aerostático. Como un pastel con levadura preparándose para estallar. Crecían unas llamas que le quemaban las yemas. Y las yemas perdían sus huellas. Se le borró el nombre de la pupila y se le olvidó su cuerpo. Y por fin, se echó a volar. Convirtióse en polilla… y rozó la libertad sotto l'azzurro cielo del nuovo mondo que se ha detenido y alejado. Se han creado dunas en el aire que moldean el océano y le modulan la voz al viento. Y queremos volar entre las nubes.

Algunas veces
uno se siente deshojado,
dos – también - descorchado,
sacado, abierto, separado, colgado, despegado.

Algunas veces
bajamos la cabeza,
perdemos la guerra,
la vergüenza, el respeto y alguna que otra maleta.

Hay veces
en que uno quiere enterrarse sin ser metido,
porque le molesta el roce todo el rato
en el mismo sitio.

Todo se iría al carajo si no fuese
porque tú existes siempre dondequiera,
pero existes mejor donde te quiero.


[ anouk ]

deberes cotidianos


Cuando la calle impone sus estúpidos deberes cotidianos y me me cobijo en mi guarida bautizada como 'el caos', es cuando más segura estoy de que en mi desorden vital encuentro la calma que necesito para no estar más cuerda de lo normal,y le saco brillo al polvo que me mece y recojo la lluvia con una palangana para remojar los pies en días fatídicos como hoy y yesterday.

Espero no haberme convertido en una idiota
por querer que perdure mi locura
unos dias, o unos meses o unos años más.


[ anouk ]

transmontanus


El viento de la noche gira en el cielo y canta. Parecía estar haciendo gárgaras con la pobre barca del embarcadero, asombrada por las violentas embestidas de su cómplice, el mar. El cielo había enfurecido y se disponía a cambiar de color, cual iguana estirada a la orilla de la playa del mal. Rugía tramontana, del latín transmontanus (más allá de las montañas), y azotaba el viento en mis nalgas desnudas, que erizaban lo que todavía seguía siendo mi piel tostada a roales, como viene siendo una costumbre estival. Volaban las nubes y mi mente con ellas, agolpándose para llorar. Que el paisaje desolado me transmitía tristeza es cierto, pero también una felicidad inmesurable. Deliciosas gotitas de cielo anestesiantes del mundo nos rociaban. Decidimos entonces irnos a nuestro nido de azúcar candy, donde, como cada domingo, nos entregábamos a una buena historia compartiendo palomitas. Desestimé entonces la mediocridad de mi ser que se descubrió contentándose con ser, y nunca mejor dicho.


[ anouk ]

sin confesarlo todo


Los términos "revolución" y "rebelión" están dando mucho de qué hablar en las reuniones secretas que celebran a diario mis neuronas, a las que no estoy invitada a asistir. Se produce una incongruencia. Las cosas se trasgiversan y me doy cuenta de que ya no soy yo la que modera el debate de sus vidas.
La inconformidad de mi división no deja que consiga pegar ojo y esto, si cabe, viene a planteárseme como un problema, un conflicto personal. Mi segunda mitad, que todavía no ha dejado de hacer el pino en las paredes de la mente y saltar a la goma tiene la sensación de estar constantemente a punto de tropezar y caer de bruces al vacío.

La distracción: mi gran defecto.
Mi soledad: inquilina de mis días.
Mi inocencia: mi caparazón.

Sorprenderme y extrañarme por la vida es mi nuevo estado anímico, y cuenta una leyenda que quien mucho se sorprende se encuentra en estado de cambios. En definitiva, saboreando la 'revolución' y 'rebelión' de su identidad.


[ anouk ]

lágrima y tranvía


Ella estaba, en fin, sentada en aquel tranvía observando el vacío que causaba la presente realidad que penetraba por sus ojos. Inhalaba el silencio y tenía la capacidad de saborearlo después, porque no se quejaba de su vida, sino de la que los demás habían construido para ella. Eso le causaba un profundo horror que nunca podría conseguir paliar. Ambiente frío y dos lágrimas aún por caer. Y una postura tomada ante la vida que no era la que ella deseaba. Se sentía presa de sus propias garras. La vida era soportable para las mentes que habían dejado en casa lo que para ella era indispensable y todo el equipaje: los recuerdos. Creía en la posibilidad de alcanzar una rebelión contra su malestar, pero ya no confiaba en el éxito de ninguna de sus acciones. Así es como dejaba pasar las horas, medicándose con algo que le causaba maravillosos momentos de euforia seguidos de espantosos ataques de depresión. Velocidades imposibles de digerir. Lo que se oía dentro de aquel tranvía eran, precisamente, mis sollozos geométricos.


[ anouk ]